Sin embargo, he tenido la satisfacción de comprobar que hay otras que sí. En este caso, la respuesta institucional, que miles de mis conciudadanos (si me permiten la expresión a pesar de llevar tanto tiempo fuera de mi Bilbao del alma) aplaudieron y agradecieron tomando la calle y alzando su silencio por la libertad y contra el terrorismo. Decía hace mes y medio que Patxi López comenzaba su andadura con muchos de nosotros depositando nuestras esperanzas en él, y hoy puedo decir que a mí no me ha defraudado. Su respuesta al atentado ha sido contundente, responsable y libre de ambigüedades, algo a lo que los vascos no estamos acostumbrados. También lo ha sido la respuesta de la oposición, algo a lo que el país entero no está muy acostumbrado...
Miles de personas se han echado a la calle a arropar a esta familia y a otras muchas que hoy reviven su drama personal, el oscuro día en que la barbarie terrorista les arrebató a los suyos y acabó con una parte de ellos mismos. A estas alturas deberíamos estar "anestesiados" contra el dolor, pero ha quedado claro que no es así. Y si no es así aún hay esperanza, nuestra sociedad no está tan enferma como pensábamos, la batalla no está todavía perdida. Como ha dejado patente nuestro Lehendakari con el discurso institucional más humano que recuerdo en mucho tiempo. Toda una declaración de intenciones, dicen que de su puño y letra.
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La respuesta de las víctimas ha sido toda una lección de entereza y dignidad, lágrimas contenidas y cabezas altas: "Mi hermano no es una víctima, es un gudari de la lucha por las libertades". No podría estar más de acuerdo. Amigo, tu hermano dedicó su vida a defender lo nuestro, a luchar por la verdadera libertad de su pueblo, que es la libertad de pensamiento y el derecho a la vida. Y lo pagó caro. Lo mínimo que podemos hacer es honrarle como se merece, como al héroe que fue, y honrar a los que toman el relevo y continúan luchando por lo mismo, creyendo en lo mismo. Y darte las gracias por reclamar para ti, para nosotros, una de las muchas cosas que esta gentuza intenta arrebatarnos. El hecho de que hayas empleado la palabra gudari y no otra sin duda habrá sorprendido y escandalizado a muchos. Yo te lo agradezco. Durante décadas ha formado parte del imaginario radical, que pretendía hacernos creer que los verdaderos gudaris son los que queman autobuses, lanzan cócteles, ponen bombas y pegan tiros para "liberar a Euskalherria". Pero no. Esos son hiltzailes, asesinos, tu hermano sí fue un auténtico gudari, un soldado de la libertad.
ETA, si ésta es vuestra Euskadi libre... no la queremos. ETA KANPORA. Eduardo, gogoan zaitugu...
